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Mostrando las entradas etiquetadas como Temporada 2

Capítulo 50 / "Revelaciones"

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Capítulo anterior Aquí El papá de Kimberly nunca superó el trauma de que su hija mezclara su ADN con el de Buchango. Decía que eso no era mezclar razas, era contaminar el linaje, pero el amor por su hija podía más que su sentido común, así que abrazó el momento. —¿Ya comieron? Si no, para irnos a echar algo. Nosotros invitamos. —No, papá, es que ya no hay nada en la alacena ni en el refri. Fue como si le hubieran metido un gancho al hígado a los abuelos. Bajaron la mirada y se voltearon a ver, con un silencio que decía “ni el perro se merece esto”. —¿Y por qué el niño está comiendo esos mugreros? Le van a hacer daño —dijo la señora, entre encabronada y dolida. —Yo sé, mamá, pero tenía hambre y es lo único que había —respondió Kimberly, tragándose el nudo en la garganta y bajando la mirada. La mamá no aguantó. Se le reventó la represa de lágrimas y abrazó a su hija, como si la estuviera sacando de un campo de concentración. —Perdóname, hija, por haberte soltado la mano cuando más me nec...

Capítulo 49 / "Insaseable"

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Capítulo anterior Aquí Los pasajeros, como buenos mexicanos, nomás agacharon la cabeza y fingieron que no vieron nada, mientras el pequeño Natapluma lloraba desconsolado, con su carita de frijolito partido en dos, traumandose con cada grito y golpe. —¡Cuando sepa quién es ese güey, lo voy a matar! Y ni creas que te voy a dar un puto peso, que te mantenga ese cabrón, si tan vergas es —rugió Buchango, antes de levantarse con el hocico torcido de rabia y lanzarse al fondo del camión, donde todos los borrachos y fracasados suelen ir. En eso, una señora con cara de haber vivido ya diez novelas de Televisa, se sentó junto a Kimberly y le soltó con voz de tía empoderada. —No te apures, mija. Si ese cabrón no quiere soltar feria, métele demanda por pensión, y vas a ver cómo le va a arder hasta el alma. —Sí lo he estado pensando, pero ¿Cómo hago eso? —preguntó Kimberly entre mocos, lágrimas y el aliento a tristeza. —Pues con un abogado, mija. Yo también batallaba con el papá de mis hijos, y nom...

Capítulo 48 / "Consecuencias"

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Capítulo anterior Aquí La amiga de Britany alzó la ceja al ver tanto billete y al Paisa tan establecido. Dicen que el amor entra por los ojos, pero la seguridad económica también lubrica. —Fierro a buscar las birrias, ¿O qué, mi Chofis? Esto apenas va en el primer round. —Fuga, mi Buchis —respondió aventando la última cheve al suelo, como quien termina un ritual. Las hembras se quedaron custodiadas por el Paisa, mientras los alfas salían en busca del elíxir prohibido. Al salir a la calle, Buchango notó que el carro de Juan seguía ahí, solo, indefenso, como esperando el juicio final. Guiado por el rencor y la testosterona sin control, aventó una enorme piedra directo al parabrisas. ¡Pum! Estrellado, como su ego después de la madriza. —Ya, güey, no te metas en más pedos —dijo el Chofis, arrastrándolo al camión. —Ese cabrón me cae en la punta de la verga, viejón. Para que no se le olvide quién manda —escupió Buchango, con voz de ardido. —Ya cálmate, compa, luego se la cobramos con más est...

Capítulo 47 / "Pelea de alfas"

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Capítulo anterior Aquí Buchango, en su papel de velocista olímpico, rompió su propio récord y llenó la taza de leche en el primer round, antes de que terminara el intro de la rola que sonaba. Britany, mujerón de barrio bravo y estándares altos, no quedó satisfecha. Al escuchar el concierto de gemidos de la otra pareja, volteó y le soltó al Buchis una bomba, de esas que se convierten en leyendas. —Oyes... ¿Y si armamos un cuarteto con aquellos? —¿Quieres que te ponga en cuatro o qué, mija? Aguántame un rato, deja cargar la pila. —No, menso... digo de que nos juntemos los cuatro a echar pasión —dijo Britany, mordiéndose el dedo índice seductoramente. Buchango, que ya tenía esa fantasía guardada en la mochila desde hace años, casi llora de la emoción. —¡Chofis! —gritó con una mezcla de nervios y esperanza. —¿Qué pasó, güey? —respondió, con la voz entrecortada como si hubiera corrido un maratón. —Vente pa' acá, viejón, traigo una propuesta vergas. Y así, con la puerta bien trancada y l...

Capítulo 46 / "El héroe"

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Capítulo anterior Aquí De pronto, el momento mágico de Buchango fue interrumpido por una llamada. —¿Bueno? —contestó. —¿Qué tranza, pá? Mandame la ubicación, ya acabé el recorrido —dijo el Chofis, con tono de que ya venía entrado. —¡A la verga, viejón! Ya se me había olvidado. Ahorita te la mando en corto. Pidió la clave del WiFi al Paisa y mandó la ubicación, y justo cuando se sentaba, ¡pum! Claxon de coche afuera. Buchango pensó: “Ay, güey, andaba cerca el Chofis”, pero al salir a la calle, casi escupió la cerveza por la nariz. No era el Chofis... era Juan, su Judas, su némesis, su archienemigo, y no venía en burro: llegó en un Honda Civic bien tuneado, con un mofle que sonaba como dragón fumando foco. En serio, toda la raza pensó que era una avioneta. Juan Bajó como protagonista de narco-serie y cerró la puerta del carro con la cadera, ya que traía una mano ocupada con un 24 de Ultras, y la otra con una botella de Buchanans 12. Nadie entendía cómo la había comprado solo; eso era com...