Capítulo 50 / "Revelaciones"
Capítulo anterior Aquí El papá de Kimberly nunca superó el trauma de que su hija mezclara su ADN con el de Buchango. Decía que eso no era mezclar razas, era contaminar el linaje, pero el amor por su hija podía más que su sentido común, así que abrazó el momento. —¿Ya comieron? Si no, para irnos a echar algo. Nosotros invitamos. —No, papá, es que ya no hay nada en la alacena ni en el refri. Fue como si le hubieran metido un gancho al hígado a los abuelos. Bajaron la mirada y se voltearon a ver, con un silencio que decía “ni el perro se merece esto”. —¿Y por qué el niño está comiendo esos mugreros? Le van a hacer daño —dijo la señora, entre encabronada y dolida. —Yo sé, mamá, pero tenía hambre y es lo único que había —respondió Kimberly, tragándose el nudo en la garganta y bajando la mirada. La mamá no aguantó. Se le reventó la represa de lágrimas y abrazó a su hija, como si la estuviera sacando de un campo de concentración. —Perdóname, hija, por haberte soltado la mano cuando más me nec...