Capítulo 67 / "Desenmascarada"



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Nuestro compa no sabía qué contestar. Se quedaba viendo el mensaje, escribía, borraba, sudaba, pensaba, se rascaba los huevos, y repetía el proceso en un bucle sin fin. Hasta que se le prendió el foco ahorrador:

<<Ke royo mija 😊 pense ke ya no kerias ablar>>

<<Yo no soy asi tontito 😟 pense q seguiamoz sendo amigos pero tu me dejaste d ablar 😢 ni los buenos dias me daz>>

<<Na k puez plevita 😅 si sabe vien q m justas un chingo🥰>>

<<Tampoko m acerco a platikar contigo para q no tengas problemas con tu nobia😓>>

<<Kual novia?>>

<<La chaparrita k t spera a la salida>>

<<😠No es my nobia eza pleve es 1 conosida del varrio>>

<<Yo pense q era tu novia👉👈 xq anda bien karinosa contigo>>

<<Aunke m tire el calson esa mora no es mi tipo mija>>

<<👉👈Y kual es tu tipo guapo?🙊>>

<<Como tunas berdez😍>>

<<ay me chiveas 😳 ya estrañaba platicar kon tigo flakito 🥰>>

<<Yo igual pero no t decia nada xk veia q traias morrito😞>>

<<Kual morrito? ni lo mande Dios🙌>>

<<vi q el Maik andaba sobres d ti>>

<<Ay no 🤮 esta re feo solo es amigo>>

<<Es k komo tu dises tanbien lo vi muy konfianzudo con tigo😞>>

<<Ya sabes como soy de yevada mijo😶 pero solo es amigo mi flakito ntp😘>>

Y así se la aventaron más de una hora, hasta que llegó el marido de Britany, ese que según ya estaba muerto en vida pero seguía pagando pañales. La conversación escaló como trapo en cuerda de tender.

<<Oye a kien yebaras el sabado al dia d kampo flaqito?>>

<<A mi konpa el chofis mija y tu?>>

<<A nadie 🙁 mi mama se llebara a los niños a una fiesta y el papa de los niños va a trabajar>>

<<staria al millon pasarla juntos plebita🔥>>

<<Oyes flakito 👉👈 te extrano mucho siempre pienso en ti😭>>

<<Yo stoy ijual todos los diaz pienzo en ti 😭 T AMO❤️❤️>>

<<Y si lo intentamos nuevamente flakito? solo kiero estar contigo🥰>>

<<Si amor ay q intentarlo d nuevo 🥰 no ay q dejar morir esto q sentimos los 2❤️❤️💪>>

<<Bamos a echarle todas las ganas mi flakito 💪 yo tambien te kiero mucho ❤️❤️ Oye, ya se me acabo el perfume q me regalaste ☹️ me echaba mucho para recordarte 😢>>

<<Ntp amor yo t conpro otro 😘>>

<<Gracias mi flakito chulo 😘 nos vemos manana voy a darle de cenar a mis vendiciones, me esperas a la entrada para q vea toda la gente envidiosa q nos kiere ceparar q estamos juntos descansa bebe 😘❤️>>

<<Si mi amor ay stare esperandote k descanses ermosura asta mañana😘❤️>>

Todos sabíamos que las intenciones de Britany eran más negras que sus codos. Pero Buchango, enamorado hasta las tripas, no veía ni madres. Estaba tan clavadote que hasta parecía virgen en cita doble.

Esa noche, la miseria se le fue como diarrea con coca de botella. Puso música en la bocina polvorienta de su jefita y empezó a planchar su camisa floreada, la de gala, la de los eventos de alto riesgo. Porque el día siguiente era especial: volvía a la maquila… y a los brazos tóxicos de su Harley Quinn de rancho.

Dos horas antes de que el Chófis llegara por él, Buchango ya andaba bien al tiro, echando rostro frente al espejo, más feliz que perro con dos colas. Se volvió a peinar con esa precisión quirúrgica que ni los ingenieros la NASA entendian, y se ahogó en perfume barato del tianguis, ese que huele a piña podrida con talco. Donde pasaba, dejaba un aura tan intensa que si un teporocho lo olía de cerca, se ponía pedo sin tragar gota.

Cuando llegó a la parada del camión —sin albur, claro— la raza empezó a hacerse pa’ un lado, como si estuviera apestando a veneno, pero Buchango, bien creído, pensó que era para admirarlo a gusto, como a una estatua de plaza de armas. Justo en eso, llegó el Chófis, bajándose los lentes como si hubiera visto al Daddy Yankee de la Simona Barba.

—¡A jijo de su reputísima madre! No mam... ¿vas a ir a misa de cuerpo presente o qué pedo? —le tiró el Chófis, con cara de asombro y ojos vidriosos de tanto perfume.

El Chófis ya lo había adoptado como hermanito pendejo, de esos que la vida te da cuando ya estás jodido y aún así quieres joderte más. Desde que supo que Buchango también venía de cuna de cartón y hambre crónica, le agarró cariño. Por eso siempre lo levantaba con halagos, como si fuera su psicólogo sin título.

—Na qué, viejón, ando suelto y picando flores como colibrí loco —le dijo Buchango, acomodándose la camisa tres tallas más chica y enseñando pelo de pecho como si fueran credenciales.

—Ah, chingón, mijo, ya aprendiste la lección.

—A huevo, viejón. Hoy vengo vestido así pa’ impresionar a una plebita nueva, bien Ricarda. Mira nomás —le enseñó el cel con una foto de una influencer de esas que nomás se ven en Instagram y que sus nalgas ocupan más pixeles que su cara.

El Chófis se quedó frío. Pensó que era broma, porque la de la foto era Karely Ruiz, pero como vio que Buchango andaba bien entrado y serio, le siguió el juego.

—¡A la verga, mijo! Esa desgraciada está pal pecado... Sí te la ando sacando para metérsela —le dijo dándole una palmada que casi lo deja cuadripléjico.

Y ahí andaban los dos, cagados de risa, con el sonido a todo lo que da, sintiéndose reyes de las calles mientras iban camino a la maquila.

—Nos vemos a la salida, viejón. Hoy me toca conquistar culos, no armar arneses.

—Ya está, compa. Si ves otra como la de la foto, échamela, que el antojo ya me sacó un grano en la cola —dijo el Chófis rascándose el cerebro por la nariz.

—Simón, deja nomás que me conteste la plebe. Ayer no me dejó dormir con tantos mensajes.

Y bajó Buchango del Chico Malo, con un cigarro en la boca y caminando como si cargara una sandía en cada brazo. Llegó a su punto fijo, todo erguido, pero por dentro hecho cagada. Le temblaban las manos y revisaba el celular como quinceañera tóxica, volteando a todos lados, como si esperara a su dealer.

Faltaban dos minutos pa' entrar y Britany ni sus luces. Se quedó cinco más, esperando, jugándosela. Pero ni madre. Nada. La musa no llegó. Se metió a la planta con el alma colgando, pensando lo peor. <<¿Y si el vato ya la sacó de jalar? ¿Y si se arrepintió de lo que dijo?>> Iba pasando por el área donde trabajaba Britany, nomás pa’ echarle un ojo, pero en vez de verla a ella, vio a una señora bien redonda, como de esas que venden pan en las noches.

—Buen día, doña.

—¿Qué va a querer mijo? —dijo ella, toda misteriosa, viendo pa’ los lados.

—¿Cómo que qué quiero? —dijo Buchango, medio confundido, creyendo que era de las que mueven “merrycrisma”.

La doña se cercioró de que no hubiera chismosos, abrió la bata y ¡pum! Surtido rico: condones, dulces, cigarros y hasta pastillas de esas que dan cosquillas en el pecho.

—Hoy los condones están al dos por uno, mijo. Pá que se anime.

Buchango suspiró con decepción. <<No mames, vine por otra cosa>>, pensó, pero se acordó de preguntar lo importante.

—¿Britany no vino o qué?

—Ni se reportó, mijo. Esa mujer es un desmadre, el jefe de grupo le marcó y no contesto —dijo la doña mientras se abrochaba la bata nuevamente.

Se le revolvió el estómago. <<Capaz que el vato ya la guardó bajo llave>>, pensó. Le mandó mensaje por WhatsApp, por Messenger, hasta le comentó una historia antigua a ver si así le respondía.

Pasaron cinco horas. Lo bueno es que Juan andaba suspendido y eso lo relajaba, pero la mente de Buchango ya era un pinche nido de grillos. No podía concentrarse. El supervisor lo cachó pelándose las uñas como rata nerviosa.

—Buchango, venga pa’ acá.

—¿Mande, jefe?

—¿Está bien, señor? Lo veo todo ido.

—La neta, ando con broncas personales muy cabronas, jefe.

El jefe lo midió con la mirada y no quiso indagar.

—Mire, váyase veinte minutos al baño a meditar. Ahorita le digo al Paisa que lo cubra. Y si necesita salir antes, me avisa.

Buchango sintió que le estaban regalando un cachito de cielo. Se fue al baño, se encerró en un cubículo, sacó el cel, y por fin: un mensaje de la Britany.

Pero era una pinche biblia.

Tardó cinco minutos en agarrar valor para leerla, pero ahí estaba. Toda la miseria escrita con emojis y faltas de ortografía:

<<😭 lo siento mucho flakito ermoso x dejarte plantado pero es q estoi destrozada bebe ❤️🩹 el papa de los niños me corrio de la casa de su mama, q xq va a meter otra vieja 😭 No ce k aser flakito, me puede mucho xq dice q no me ba ayudar kon los niños y a mi sola no me ba alcansar. Boy a tener que irme con mi mama xq no tengo quien me allude a cuidar los niños 😭 y no sentia nada por el 💔 solo estaba x los niños, ya ni dormiamos juntos. Pero la vida sige bebe y el karma le llegara💪 pedi vacaciones hasta el lunes pa acomodarme. Oye flakito 🙊 no te avia kerido decir pero no me a bajado 😟 y no he estado con nadie mas q contigo, me boy a aser una prueba este finde, ojala no sea pero si es ps seria bonito tener una familia contigo 🥰 TQM>>

La neta, el marrano de marido de Britany ya había cachado los mensajes donde la morra y el Miguelón se andaban texteando cochinadas y hablaban hasta del bendito embarazo. Y sí, después de diez años de andarla cagando él, el vato no aguantó que se la aplicaran y ¡zas!, la sacó como perro sarnoso, con todo y chanclas, directo a la banqueta.

Buchango nomás sintió cómo se le enchuecaba la quijada. Se le aflojaron las patas, se le nubló la vista y las lágrimas le escurrieron como si le hubieran puesto cebolla en los ojos. Se acordó de lo que el Paisa le había dicho: “aguas con esa Britany, loco, se me hace que nomás te está viendo la cara”. Y sí, tenía razón el cabrón.

Sentía todo revuelto: coraje, tristeza, decepción, como cuando la máquina expendedora te roba los únicos 20 pesos que traías. Todo ese amor barato que le vendió Britany se le hizo polvo en segundos. “Pos sí, ¿Qué esperaba? Demasiado bueno pa’ ser verdad”, pensó mientras se limpiaba la carota.

De repente, Buchango sacó un plumón de esos que roban del escritorio y lo usó como espada de la venganza: se fue directo a grafitear insultos nivel secundaria contra la Britany. Ahí quedó plasmado su dolor, con letras mayúsculas y faltas de ortografía bien dolidas.

Luego de llorar como quinceañera viendo telenovela y de dejarla en visto, el vato se armó de valor y huevos —bueno, con uno bastaba— y la bloqueó de todas sus redes. "¡Sopas, se acabó el circo, la función y los payasos!", pensó. Duro, pero necesario. Pa' que aprenda esa cabrona.

Dicen que hay raza que nomás entiende cuando se los lleva la verga, y esta cachetada de realidad le cayó como cubetazo de agua helada a Buchango.

Cuando salió del baño —porque sí, todo eso pasó encerrado cagando tristeza— ya no era el mismo. Se veía diferente, como cuando uno sale peinado y perfumado sin tirar shower. Llegó al jale con bríos renovados, listo pa’ conquistar el mundo o mínimo tirarle verbo a la pollita.

Aprovechó que no estaba Juan, el vato mamón ese, y se lanzó directo, como abeja tras la miel. Pero claro, siempre hay un pinche sapo que va con el chisme, y ya le habían mandado foto a Juan como si fuera paparazzi de nota roja.


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