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Capítulo 74 / "La proeza"

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Capítulo anterior Aquí Había que hacer fila para todo, hasta para ir al baño. Cuando ya casi llegaban a canjear sus boletos, una voz dulce les habló por las espaldas. —Hola, Buchis —dijo la vocecita que los hizo voltear. ¡Oh sorpresa! Era La Pollita, con un bikini diminuto que dejaba poco a la imaginación. Los dos se bajaron los lentes pa’ admirar bien su figura. —Ya acepté tu solicitud —dijo la fina dama, metiéndose a la fila con ellos. —Ah, sí, viejóna. Al millón, pa’ darle like a todas tus fotos. El Chófis tosió pa’ llamar la atención de Buchango y hacer la presentación. —Ah mira, plebita, este es mi carnal: el Chófis. —Mucho gusto, Sergio Tobareñas para las mijas —dijo el Chófis, extendiendo la mano y jalándola pa’ plantarle un beso bien jugoso en la mejilla. —Diana, mucho gusto. Ay, qué rico hueles —dijo la Pollita. —Así huelo siempre, mija. Cuando quieras te enseño todos mis perfumes —respondió el Chófis, bien presuntuoso, queriendo impresionar. —No estaría nada mal —contestó coq...

Capítulo 71 / "Jugando con fuego"

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Capítulo anterior Aquí La mesa, que un minuto antes era la más escandalosa del comedor, quedó muda. Nadie se rió. Y para acabarla, la salida de la cafetería era justo enfrente de la mesa de la Kimberly, así que la incomodidad ya se había acomodado con patas cruzadas. —Fierro, chaparra, ya es tarde —dijo Buchango con tono de “muévete, que me estoy derritiendo de ardor por dentro”. Pero Kimberly ya venía cargada de veneno. —¡Adiós, mija! Al rato te cuento un chisme —gritó Kimberly, con voz de cobra en celo. —¡Simón, mija! Nos vemos en el Zumba —respondió Bere, sin captar que estaba justo en medio de un campo minado emocional. Buchango se fue con cara de que acababa de masticar una pila. Le hervía la bilis y le apestaba el orgullo. “¿Qué le va a decir esta pinche víbora? ¿Y si le cuenta lo de la vez del motel? Pinche vieja, no vive ni deja vivir”, pensaba mientras caminaba con las jetas hechas nudo. —¿Qué traes, mijo? ¿Estás enojado? —preguntó Bere, notando el hocico de Buchango más torci...

Capítulo 70 / "De cazador a presa"

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  Capítulo anterior Aquí El sudor le escurría por todos lados. Entre la corrida, la excitación y el olvido del desodorante, Buchango olía a Cheetos con salsa y sobaco de mecánico, pero no se preocupaba. En su casillero lo esperaba su desodorante en aerosol de “chocolate erótico” y el perfume de catálogo con olor a funeral barato. Al llegar a la maquila, se bajaron agarrados de la mano como si fueran de prepa en su primer relación tóxica. La raza los miraba, cuchicheaba, y Buchango más que incómodo, se inflaba de orgullo. Se estacionaron junto a la máquina de sodas. Bere se le restregaba y él la abrazaba por detrás, restregándole el camarón como quien cuida a su trofeo. En eso llegó el Paisa con su ruca, directo a los chismes: —Qué tranza, mi Buchas, ¿Cómo andas? —Al millón, pariente. ¿Sacamos los frajos o qué? Ya ando erizo por una fumada— dijo, mientras la piola se le volvía a levantar con el calor residual de Bere. El Paisa le pasó unos cigarros como si fueran documentos secretos...

Capítulo 68 / "Visita inesperada"

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Capítulo anterior Aquí A la hora de salida, ahí estaba Bere, como flor esperando el sol. Buchango la vio y sonrió como si no hubiera llorado hace rato por otra. Ya se le hacía más sabrosa, más deseable, así que se lanzó con todo el flow. —¿Qué onda, hermosura? ¿Cómo te fue? —dijo Buchango, todo galán, pegándose como estampita en cuaderno. —Hola, guapito. Muy bien, gracias a Dios. ¿Y a ti? —contestó la morra, sacada de onda por la repentina actitud cortejadora. —Al millón, viejona. Hoy anduve en modo perro, puro jale bien machín —le dijo, acariciándole el cabello. —¡Ah chingá! Te noto diferente, se ve que estás feliz. Y eso me gusta. —Cómo no, mi reina. Con verte, se me endulza hasta el hígado —le soltó Buchango, activando la mirada matadora estilo tío Chuy. —¿Fierro pa’l camión o estás esperando a otro? —Nomás a ti, guapo, vámonos. Y así, como si fueran protagonistas de una novela de bajo presupuesto, se fueron caminando como tortolitos tercermundistas, dándose amor y plática barata. C...